En sánscrito (lenguaje sagrado hindú) se llama Ratnaraj, que quiere decir rey de las piedras preciosas. Se le da el nombre de rubí al corindón rojo; todos los otros colores se llaman zafiro, agregando después el color: zafiro rosa, zafiro amarillo, etc. Cuando el rubí es de color azul, se le llama zafiro, lo cual puede crear confusión, y al rubí rosado se le llama zafiro rosado.
Desde la Edad Media, la piedra de rubí se convirtió rápidamente en la piedra de los reyes. Ya en el siglo XIII, podemos encontrar una referencia a un anillo de San Luis que tenía “un gran rubí a la manera de una media haba”. En el siglo XIV, también se menciona el sublime rubí oriental grabado de Carlos V, que usó para sellar sus propias cartas. Cien años más tarde, el Duque de Berry sostendría un rubí engastado en un anillo de oro, una joya que se llamaría el Corazón de Francia.
El precio de una piedra de rubí se estima según su tamaño y su color. Es este último el que a menudo sube o baja el precio por quilate. Un hermoso parangón rojo puro puede ser invaluable. Cuando el color tira de naranja o púrpura, la calidad se considera inferior, y el precio bajará en consecuencia. Por eso las joyas se encuentran a precios muy diferentes, dependiendo de su tamaño.
En la Industria
Sus usos no se restringen a joyería, en la que su valor depende de su color, tamaño, densidad y pureza. Se han utilizado profusamente en la fabricación de los relojes mecánicos, en los que sirven de soporte o buje de los ejes sometidos a rotaciones ya que su dureza resiste el desgaste por fricción. También tienen importantes aplicaciones industriales para crear los láseres de helio-rubí y los de rubí puro.
En Geomedicina
Se utiliza combinado con granate y jaspe rojo. El color rojo tonifica el sistema nervioso, el hemisferio cerebral izquierdo, los nervios espinales, el sistema simpático. Activa la circulación sanguínea, estimula la producción de hemoglobina. Tonifica y fortalece las células hepáticas y el sistema muscular. Produce calor por lo cual es útil en patologías por frío. Genera calidez, favorece la caridad, la compasión y el contacto consigo mismo. Estimula la energía vital y la voluntad.
Otras Aplicaciones
Nina Llinares en uno de sus libros menciona que desde la Cristaloterapia, se dice que el rubí amplifica la energía de la Kundalini (energía vital situada en el primer chakra según la medicina oriental), permitiendo a la persona que controle mejor esta poderosa fuerza creativa o energía vital primordial. Al rubí se le atribuye la eliminación de los pensamientos impuros, el control de las dolencias hepáticas y el exceso de deseo sexual. A nivel espiritual influye en la sintonización con los devas (espírius de la naturaleza de elevada vibración).
A nivel físico ayuda en la asimilación de calcio, hierro, magnesio y vitamina E. La energía griálica (renovadora, inspiradora) del rubí lo convierte en una piedra indicada para toda persona que está en proceso de volver a confiar en sí misma, en la vida, en el prójimo y en la providencia, ya que potencia y refuerza la capacidad de confiar. El rubí posee la cualidad de renovar la energía y aportar una vibración especialmente carismática cuando se lleva tiempo en contacto con este poderoso mineral. Se le atribuye al rubí una vibración especial que induce a la pasión en el sentido creativo, incluido el incremento de deseo sexual. Llevar un rubí en contacto con la piel está indicado en personas de carácter débil o que no se sienten capaces de realizar sus sueños, ya que desbloquea la valentía interior, la que alberga el corazón.
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