Aunque existen más de 40.000 localidades documentadas donde se extrae este mineral, es sin duda alguna, en la Rioja, España, donde se encuentran los más perfectos ejemplares.
Allí, la naturaleza es el más experto arquitecto, y ha creado piritas en cubos perfectos, de lados y aristas iguales, ejemplares que van desde los 5 mm hasta los 20 cms. Este yacimiento se encuentra en un terreno que data del cretáceo, y fue descubrió en 1965, en una población de tan solo 9 habitantes, donde para llegar hay que adentrarse por terrenos escarpados en la Sierra de Alcarama.
Estas piritas que se formaron hace 140 millones de años, se encuentran exhibidas en los mas grandes museos de mineralogía.
Pedro Ansorena, Ingeniero técnico de minas, encargado del yacimiento, explicó la formación de estas piritas, en una entrevista, publicada en elcorreo.com:
«El mar aporta a las costas cantidades enormes de material orgánico y del continente llegaban ríos muy meandriformes, con muchos recovecos, que arrastraban todo lo que encontraban a su paso. Todos estos materiales fueron depositándose en una llanura de inundación y dieron lugar al azufre de la pirita, que es en esencia un bisulfuro de hierro. Sabemos que el azufre, en el caso de Navajún, es orgánico. El hierro procede de tres formas diferentes: aportes externos a la cuenca, llamados framboides, que es hierro en estado puro, cloritoides férricos por otra parte, y yeso ferroso».
En un determinado momento, un movimiento de tierra hizo que estos materiales se hundieran a 750 metros de profundidad, donde se alcanzaba una temperatura de 450 grados centígrados y existían fuerzas de tensión y presión, es decir, metamorfismo. «Todo ello hacía que se dieran las condiciones idóneas para que las piritas comenzaran a formarse y a crecer sin que nada las perjudicara, logrando que se dieran los cubos por excelencia. De hecho -continúa Pedro Ansorena- hemos realizado mediciones precisas y nos dan aristas y ángulos iguales. Es algo que te hace pensar».