Las maravillas que se le atribuyen al Herkimer como cristal de sanación, se basan en un hecho energético prodigioso: el de unificar el propósito de la mente y el propósito del alma en una sola dirección: la de realizarnos en la vida. Para ello, evidentemente, se debe incorporar a la práctica de meditación diaria la sintonía con su potencial, con su energía. Me refiero a que cada día, durante unos minutos, dediquemos un tiempo de relax en el que colocaremos uno o varios Herkimers rodeando la zona de la cabeza. Esta práctica la podemos acompañar con música de relajación, el aroma de un incienso de nuestro agrado y tratando de sentir la beneficiosa energía que establecerá la vibración del mineral hacia nuestros hemisferios cerebrales, sin otra motivación que la de tener la mente y el cuerpo relajado, dejándonos llevar por la música elegida y permitiendo que se abra el lenguaje de los sentimientos.
Su poderosa magia es así de sencilla. Lo complicado, en estos tiempos tan acelerados, es permitirnos encontrar cada día un momento de relax, sin más ruido dentro y fuera de nuestro espacio vital que el latido de nuestro corazón. De esta manera la luz del Herkimer se abrirá paso para que lo que quiere nuestro corazón y lo que es capaz de lograr la mente se unan afianzando los pasos hacia lo que queremos conseguir: el bienestar en el día a día.
El Herkimer es un cristal de sanación personal. Podemos llevarlo sobre el cuerpo dentro de una bolsita de tela (bolsita chamanica), podemos situarlo debajo de la almohada para dormir, podemos dejarlo por la noche dentro de un vaso de agua mineral y en ayunas beberla por la mañana; sus propiedades clarificadoras surtirán efecto al potenciar el bienestar celular; nos encontraremos con fuerza renovada y entusiasmo tanto a nivel físico como psicológico.
En terapia presencial se puede situar un Herkimer en el centro de cada chakra del paciente rodeado por otros minerales correspondientes en gama cromática a cada centro vital: de esta manera se logrará un efecto equilibrador y armonizador del campo áurico. Y, en general, su zona de aplicación es la del chacra de la corona, por su ya comentada capacidad de unificar las cualidades de los hemisferios cerebrales.
A nivel energético aporta alegría, capacidad de celebrar la vida; su vibración permite que la mente encuentre soluciones fáciles y positivas para enfrentar cambios, desafíos y superarlos, lo cual hace del Herkimer un estupendo cristal de compañía para llevarlo como colgante, meditar sosteniéndolo entre las manos o situarlo sobre la frente en estado de relajación).
Los sanadores peruanos recomiendan el Herkimer debajo de la almohada para recordar los sueños y la conexión con los Guías espirituales personales.
Algunos chamanes que he conocido, utilizan los Herkimers más diminutos asociados con trocitos de malaquita para situarlos sobre las zonas del cuerpo que presentan dolor muscular y/o articular.
Como cristal personal el Herkimer nos aporta su valiosa energía en las etapas en las que podamos sentirnos aplastados, restringidos, limitados en nuestra libertad personal sea por el motivo que sea.